«Una verdad de mi verdad»: fundar un movimiento sin que lo funde el ego

El Ser — obra de Soraya Santana, serie Arte Sacro Códice

Reflexiones de Soraya Santana sobre la fundación del Códice Visceral, la ilusión del ego y el derecho a nombrarse sin pedir permiso.

Fundar un movimiento es, lo reconozco, un gesto de vanguardia y sobre todo un acto de audacia. Pero la audacia no siempre nace del atrevimiento: a veces nace de la imposibilidad de hacer otra cosa. Cuando el estilo que creas no tiene un referente externo —cuando nace desde dentro de ti, desde tu interior— no hay estante ajeno donde acomodarlo, ni movimiento existente donde encajarlo. Solo cuando cierro los ojos y miro hacia adentro encuentro el origen de lo que pinto; y lo que se encuentra en ese lugar no llega con etiqueta. Entiendo entonces que hay que darle un nombre. Y me creo en plena libertad de asignárselo, sin el permiso de la opinión crítica, sin esperar el veredicto de quienes juzgan la audacia desde afuera.

El Ser — Soraya Santana — Serie I Arte Sacro Códice — Códice Visceral
El Ser

Sé lo que se dirá: que nombrar el propio movimiento es un acto de ego. Yo respondo que el ego es una ilusión. El ego no es una realidad, y cuando hablamos de verdad, no cabe el ego. El Códice Visceral no es fruto de una vanidad; es fruto de una verdad de mi verdad, la que trato de expresar a través de mis pinturas. En mi arte hay un conjunto de vivencias reales —dolor, fe, asombro, laceración, gloria— que por su forma de expresión única merecía un nombre propio. He aprendido, además, que el sufrimiento oxida el ego hasta hacerlo pedazos, y que solo después de ese proceso brilla con fuerza la luz que llevamos dentro. Quien ha pasado por ahí sabe que del fondo no se regresa con vanidad: se regresa con verdad. En Roma, en la etapa más oscura de mi vida, aprendí a separar del ego la ilusión que ofrecen la fama y el dinero; esa lección camina conmigo cada vez que firmo una obra.

¿Es entonces un movimiento de una sola? Ciertamente el Códice Visceral inicia conmigo, pero está abierto a cualquier persona, a cualquier artista que se sienta identificado o representado. No es un movimiento que creé para mí exclusivamente. Quizás vengan otras ovejas negras: las que nunca pertenecieron del todo a ningún grupo, las que fueron señaladas precisamente por ser distintas, brillantes, incómodas. Para ellas también se escribió este códice. Un movimiento no se funda para encerrarse en él; se funda para que otros encuentren, en esa puerta abierta, el permiso que el mundo les negó.

Estigma del chivo expiatorio — Soraya Santana — Serie III Emocionales Sociales Políticas y Medioambientales — Códice Visceral
Estigma del chivo expiatorio

Y en cuanto a la crítica, puedo decir que la he adoptado como un estilo de vida, porque he tenido que convivir con ella. Para mí la crítica constructiva no existe: existe la crítica. ¿O existen recomendaciones o sugerencias? Hablar de crítica constructiva sería lo mismo que hablar de un cáncer terapéutico, y una enfermedad terminal nunca va a ser terapéutica, ni constructiva, ni buena. La crítica, sin embargo, ha fortalecido mi piel a lo largo de mi vida. Como esas heridas que, grano a grano, terminan formando una perla dentro de la ostra, cada juicio recibido ha entrenado mi resiliencia y me ha empujado a un nivel más alto. Un corazón puede ser destruido y, restaurado, volver a volar; y vuela más alto.

Vuelo — Soraya Santana — Serie IV Óleo sobre Canvas — Códice Visceral
Vuelo

Los críticos tienen derecho a emitir sus críticas, a emitir sus juicios. Y asimismo, yo entiendo que tengo el derecho de expresar lo que quiero expresar sin pedirles permiso. El Códice Visceral no pide permiso. Da testimonio.

— Soraya Santana
Santo Domingo, agosto de 2026

Este texto recoge vivencias, percepciones y opiniones personales de la autora.

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